miércoles, 3 de diciembre de 2014

QUILLS (2000) : UNA VISIÓN DEL MARQUÉS DE SADE - Fernanda Bargach-MItre




Dirigida por Philip Kaufman en el año 2000, Quills posee un elenco poderoso.Las actuaciones de Geoffrey Rush como el Marqués de Sade y Joaquin Phoenix como el joven cura que lo cuida, son dignas de ser vistas. 

Luce interesante la desmitificación de la connotación sexual del Marqués y el rescate del perfil revolucionario que tuvo en su tiempo, especialmente si consideramos que para esa época se practicaba la decapitación como algo cotidiano. Se trata de un film que explora el lado psicológico del personaje convirtiendo su visión en un retrato de la condición humana de manera sagaz. Temas como la libertad de expresión, la represión de la época y sus abuso de poder y la lucha incansable del Marqués por preservar su esencia son expuestos de manera inteligente.




El film es definitivamente de doble lectura y de gran intensidad emotiva. Ambientada en siglo XVIII, la película toma los 10 últimos años de la vida de Sade, en el asilo de Charenton, y narra la amistad entre el marqués y Abbe Coulnier y el afecto que ambos comparten por la lavandera Madeleine (Kate Winslet), con quien ambos de distintas maneras sentirán fascinación.

¨El principal atractivo de la ocurrente y mordaz obra teatral de Doug Wright y su posterior adaptación cinematográfica radica en la oportunidad de convertir la blasfema y éticamente desafiante perversión de Sade, junto con su erotismo y talento creativo, en una conmovedora historia de amor y locura. Y es precisamente este tono de provocación, en parte espectáculo obsceno y en parte audaz estudio sobre el ser humano, lo que Philip Kaufman deseaba plasmar en la pantalla. ¨





En cuanto al trabajo de color, Kaufmany el director de fotografía Rogier Stoffers, usaron una gama inspirada en los grandes cuadros de la época usando una paleta de tono verdoso para generar una atmósfera enmohecida.

En cuanto al verdadero Marqués, hay muchas interpretaciones de su manera de ser y su obra: ¨Sade orientó sus particularidades psicofisiológicas hacia una determinación moral, es decir, que obstinado en plasmar sus singularidades, terminó definiendo gran parte de las generalidades de la condición humana, a saber: la cuestión de si es posible, sin renegar de la individualidad, satisfacer las aspiraciones a lo universal, o si es solamente mediante el sacrificio de las diferencias que se logra integrarse a la colectividad ¨afirma la filósofa francesa Simone de Beauvoir, que en su ensayo titulado ¿Debemos quemar a Sade? 




En esta interpretación Sade simboliza el rescate de la libertad individual frente a la opresión social.  Con su personalidad reverente y contestaria, junto a sus polémica obra desafió a su tiempo. Esto es independiente del agrado o no por sus creaciones. Sade fue un revolucionario, es importante rescatarlo dentro del contexto histórico, para entender la complejidad de su significado.

Kaufman, más allá de las licencias que se toma en la historia, no siendo exacto, logró captar el espíritu del Marqués mezclando el drama con un dosis de humor muy negro para componer un retrato movilizador.




Se trata de un relato fascinante, un film sólido en la que sin duda destaca la increíble actuación de Rush, nominado al Oscar como mejor actor. Con diálogos brillantes, es imposible ser indiferente a su crudeza emocional.

TRAILER




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