domingo, 21 de septiembre de 2014

FERNANDO MEIRELLES: EL FOCO EN LAS INDUSTRIAS FARMACÉUTICAS - THE CONSTANT GARDENER




Fernando Meirelles se estrenó en el cine internacional con la impactante Ciudad de Dios, por la cual fuera nominado al Oscar como mejor director. La película que narra en un estilo crudo, el mundo del narcotráfico, el racismo y la pobreza en las favelas brasileñas logró impactar tanto por su estilo visual como por su contenido.
Esta vez con la adaptación de una novela de John Le Carré, que nos introduce en el mundo del espionaje, a través de una historia sustanciosa sobre las componendas de los grandes laboratorios fabricantes de medicamentos y sus experimentos ilegales en el tercer mundo.' 

El Jardinero Fiel'( The Constant Gardener 2005) es una clásica película de espionaje, que aprovecha el momento coyuntural que ha dado un nuevo espacio al cine crítico y de denuncia social y política. En este caso el foco se centra sobre la industria farmacéutica a través de la historia de un diplomático británico, Justin Quayle (Ralph Fiennes) destinado en Kenya cuya mujer muere en un accidente junto a un hombre sospechoso de ser su amante, un activista defensor de los derechos humanos de la región. 




A pesar de haber sido siempre un diplomático poco comprometido con las causas sociales, nuestro protagonista no aceptará la versión oficial sobre la muerte de la mujer y se dispondrá a investigar sus sospechas de que ésta fue asesinada.

La historia mezcla el presente y el pasado. A través de unos sugestivos flashbacks, introduce la duda dentro de la historia de amor, alejándose de la típica trama de la compañera perfecta y la relación ideal. La esposa, soberbiamente interpretada por Rachel Weisz, es una temeraria activista social, con muchos secretos, pero con la firme convicción de hacer justicia. En su labor descubre que los grandes laboratorios están usando drogas experimentales no aprobadas en pacientes con HIV, sin importar si uno de los efectos secundarios es la muerte.




Muy alejado de pintarnos África como un continente maravilloso lleno de animales exóticos, Meirelles con una fotografía saturada nos muestra un continente áspero, arisco y hostil, sumido en la pobreza y el subdesarrollo. Lo mismo sucede con Londres y Ámsterdam, que se ven grises, lluviosas y algo tristes. 

La impecable y original dirección de Meirelles logra que la película pueda diferenciarse sin ser un film más sobre espionaje. Si bien la premisa de la historia es clásica, el tratamiento estético de la cinta es moderno, con el sello visual y narrativo de su director. Muy al estilo de Ciudad de Dios, retoma la cámara nerviosa, el montaje cortado, planos desenfocados, rápidos primerísimos primeros planos y resoluciones visuales acertadas que producen una sensación de confusión y pérdida, un desasosiego constante e incertidumbre acerca de la verdadera cara de cada personaje y la sombra constante de una teoría conspirativa.




El film aunque es basado en la ficción, tiene un estilo documental que transmite veracidad mostrando la falta de ética de los laboratorios y la complicidad de las grandes potencias, en especial la administración británica, directamente implicada con su conveniente silencio y procurando el ajeno usando los métodos necesarios. 




El castigado pueblo africano es tratado por los laboratorios como conejillos de experimentación, como si sus vidas no contaran, convirtiéndose ésta en una premisa escalofriante. El mérito se lo lleva Meirelles por tratar de manera diferente una historia tal vez ya narrada y la fuerza del film está en su innovadora dirección y acertado ritmo narrativo que combinado con un tema candente dan a luz una excelente película.

TRAILER EN INGLES:



TRAILER EN ESPAÑOL:


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